Fumador Compulsivo

Jueves, 25 Septiembre   

Estaba un tipo sentado en una banca del parque de la ciudad sin un cinco en el bolsillo y con unas ganas terribles de fumar. Desesperado estaba cuando se sienta un tipo en el extremo de la banca y se saca del bolsillo de saco un paquete nuevo de cigarrillos; lo abre, saca uno, lo enciende y se echa una bocanada de humo que se vé que lo saborea.

Nuestro amigo piensa que ya se acabaron sus problemas, por lo que decide pedir a su reciente acompañante un cigarrillo:

“¿Me regalas un cigarro?” le dice.

El recién llegado lo ve de pies a cabeza y fríamente responde:

“No.”

Desconcertado, el primero no sabe qué hacer ni decir, por lo que le propone:

“¿Me dejas la mitad?”

“No”, responde del modo más indiferente.

Desesperado, nuestro protagonista ruega:

“¿Me permites un sorbo?”

“No”, recibe como única respuesta nuestro infortunado amigo.

“¿Me podrías regalar la colilla?” se aventura a solicitar.

Como única respuesta recibe una mirada de desdén.

Y sin saber qué hacer, qué decir ni cómo convencerlo, se tira de rodillas desesperado al suelo con las manos juntas e implora:

“¡QUÉMAME! ¡POR FAVOR, QUÉMAME!”


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